Un año más, comparto las lecturas hechas a lo largo de estos doce meses, que como siempre, no han sido todas las que hubiera querido :)
- Estrella Distante. Roberto Bolaño. Novela.
- Crónica del Desamor. Rosa Montero. Novela.
- Dos días de mayo. Jordi Sierra i Fabra. Novela.
- Peces en la tierra, antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Poesía.
- Un Mundo Feliz. Aldoux Huxley. Novela.
- Las mil y una noches. Anónimo. Cuento, relato.
- Los pueblos prerromanos de la Península Ibérica. Manuel Salinas de Frías. Ensayo.
- Los renglones torcidos de Dios. Torcuato Luca de Tena. Novela.
- Memorias de una joven formal. Simone de Bouvoir. Autobiografía.
- Puerto Escondido. María Oruña. Novela.
lunes, 31 de diciembre de 2018
domingo, 30 de diciembre de 2018
Anoche vi sombras
sobrevolando cada estrella
y vaciando la luna
de su primitivo fulgor.
Yo esperaba el complot, paciente,
aguardando una musa furtiva
en aquel baile de luciérnagas
cautivas en botellas de cristal.
Esperaban sobre las barras pegajosas
cientos de copas destiladas de sueños
y huérfanas ya de sabores,
de contacto humano en los fríos cristales.
La vi a lo lejos.
Esperaba , cansada en una esquina,
la Revolución.
sobrevolando cada estrella
y vaciando la luna
de su primitivo fulgor.
Yo esperaba el complot, paciente,
aguardando una musa furtiva
en aquel baile de luciérnagas
cautivas en botellas de cristal.
Esperaban sobre las barras pegajosas
cientos de copas destiladas de sueños
y huérfanas ya de sabores,
de contacto humano en los fríos cristales.
La vi a lo lejos.
Esperaba , cansada en una esquina,
la Revolución.
jueves, 15 de noviembre de 2018
Bálsamo azul de mis días pretéritos,
castillos de arena en la orilla
que erosionan el espejo de tus aguas
y vuelan con el viento de levante.
Costa de sierra y desiertos
inscrita en tardes de velos violetas,
que duermes la siesta
en desordenados terraos.
Dime, ¿cuantos naufragios has visto?
¿Seguirás ahí después
de que salga el último barco?
castillos de arena en la orilla
que erosionan el espejo de tus aguas
y vuelan con el viento de levante.
Costa de sierra y desiertos
inscrita en tardes de velos violetas,
que duermes la siesta
en desordenados terraos.
Dime, ¿cuantos naufragios has visto?
¿Seguirás ahí después
de que salga el último barco?
Quisiera ser bruma
y deslizarme sobre el mar
o escurrirme entre las rendijas del tiempo
hasta poder asomarme a ti.
Aunque fuera solo un rato.
Me gustaría traspasar el horizonte de tus miradas misteriosas
en algún rincón de aquella ciudad
donde la cerveza era cómplice de las palabras
y en la que tu oscuro intenso
le sentaba tan bien a la noche.
Recuerdo que llegaste a ser recuerdo, demasiado pronto,
en aquella tormenta de abismos
que caía sobre mojado
y que me resquebrajaba la tierra.
Otro día, ya sin nubes,
querría encontrarte sin el velo de las pantallas,
frente a la Alhambra,
toda luna, toda noche.
y deslizarme sobre el mar
o escurrirme entre las rendijas del tiempo
hasta poder asomarme a ti.
Aunque fuera solo un rato.
Me gustaría traspasar el horizonte de tus miradas misteriosas
en algún rincón de aquella ciudad
donde la cerveza era cómplice de las palabras
y en la que tu oscuro intenso
le sentaba tan bien a la noche.
Recuerdo que llegaste a ser recuerdo, demasiado pronto,
en aquella tormenta de abismos
que caía sobre mojado
y que me resquebrajaba la tierra.
Otro día, ya sin nubes,
querría encontrarte sin el velo de las pantallas,
frente a la Alhambra,
toda luna, toda noche.
martes, 13 de noviembre de 2018
Una cortina tejida de luces
ciega con gris al rebaño
que pasta tranquilo, ignorante o consciente,
por las ciudades sin cielo.
Mecánica de trucos baratos
que aplaude la masa,
efervescente.
Otros solo giran la cabeza.
Ejemplares ciudadanos apolíticos y moderados
conforman un vertedero de civilización
en el que bailan la muerte,
agitando felizmente sus copas cargadas de sangre,
consultando sus estados,
oliéndose el culo con el frenesí que impone
esta rápida existencia.
Usan y tiran como respiran,
dice que es ley de vida,
que la locomotora es implacable
y que no te puedes quedar atrás.
Paga y tendrás,
paga y serás libre,
paga y no pienses.
Paga y baila la muerte.
ciega con gris al rebaño
que pasta tranquilo, ignorante o consciente,
por las ciudades sin cielo.
Mecánica de trucos baratos
que aplaude la masa,
efervescente.
Otros solo giran la cabeza.
Ejemplares ciudadanos apolíticos y moderados
conforman un vertedero de civilización
en el que bailan la muerte,
agitando felizmente sus copas cargadas de sangre,
consultando sus estados,
oliéndose el culo con el frenesí que impone
esta rápida existencia.
Usan y tiran como respiran,
dice que es ley de vida,
que la locomotora es implacable
y que no te puedes quedar atrás.
Paga y tendrás,
paga y serás libre,
paga y no pienses.
Paga y baila la muerte.
jueves, 1 de noviembre de 2018
Aquel norte...
¿Qué alma tan extraña late
en estos valles brumosos,
en este ajeno norte
de otoño prematuro?
Las nubes se descuelgan lentamente
por bosques casi verticales
hasta dejarme caducifolio
en el frío matinal.
Yo me abandono, primitivo,
a las manchas del cielo gris,
a los susurros del silencio,
al espíritu de las piedra y el musgo.
A Euskadi.
en estos valles brumosos,
en este ajeno norte
de otoño prematuro?
Las nubes se descuelgan lentamente
por bosques casi verticales
hasta dejarme caducifolio
en el frío matinal.
Yo me abandono, primitivo,
a las manchas del cielo gris,
a los susurros del silencio,
al espíritu de las piedra y el musgo.
A Euskadi.
jueves, 13 de septiembre de 2018
¿Qué tiene esta lluvia de septiembre
que barre recuerdos de papel viejo
por las esquinas de esta Granada
que perdí en el mar?
Las aceras mojadas reflejan el cielo plomo,
el aire de la Sierra que cuelga de la Alhambra,
otro tiempo,
más resbaladizo,
más inquieto.
El otoño ceniciento me envuelve
en este arco de reminiscencias
que mojan la tarde y los años
en callejas de portales vencidos de sueño...
que barre recuerdos de papel viejo
por las esquinas de esta Granada
que perdí en el mar?
Las aceras mojadas reflejan el cielo plomo,
el aire de la Sierra que cuelga de la Alhambra,
otro tiempo,
más resbaladizo,
más inquieto.
El otoño ceniciento me envuelve
en este arco de reminiscencias
que mojan la tarde y los años
en callejas de portales vencidos de sueño...
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