viernes, 10 de abril de 2015

Marea alta



Soñaba despierta que los rayos pálidos de la luna se le enganchaban en el pelo, y que el amanecer de Selene era también el suyo. Se asomó a la ventana. Desde el jardín, el olor a tierra mojada trepaba por la hiedra de la fachada. La brisa de un mar dormido agitaba suavemente las cortinas mientras la claridad de la tarde moría en las estrellas. Al pie de la montaña, los fulgores de la vida en la ciudad encontraban su espejo en la marea alta; y más allá las luces y las sombras de la noche naciente mecían las embarcaciones.
Soñaba despierta que era una nube que envolvía al astro y que luego se dejaba caer hasta el horizonte. En la superficie se convertiría en niebla para, en forma de vapor de agua, reptar desde la playa hasta las casas. Penetraría en las calles difuminando los destellos eléctricos cuando abrazara a las farolas. En el imperio del rumor de los barcos, de los gatos maullando en solares abandonados y de las tabernas de marineros borrachos, se convertiría en una más. Vagaría por esas calles llenas de charcos y olor a grasa para descubrir en algún reflejo que su rostro era el de la misma Selene escapando a la tierra en forma humana.

viernes, 3 de abril de 2015

Pese a mis agobios por los estudios y la universidad, he tenido -como siempre- la ocasión de sentirme libre, de respirar tranquilo, de aprender a desconectar contemplando un amanecer incendiando la mañana desde un autobús en el que viajábamos yo y yo mismo. En esos momentos, en mis pensamientos solo cabía esa imagen; la de la aurora empañando mi soledad. Una soledad de la que cada día aprendo más y con la que convivo bien cuando toca.

Amaneciendo en algún lugar entre Cáceres y Plasencia

domingo, 8 de febrero de 2015

Las ventajas de viajar en tren.


Ver el tiempo reflejado
en el cristal,
aprender un poco
a cada kilómetro.
Imposible quedarse quieto.
Los paisajes de la ventanilla
van acumulándose en la memoria,
las vivencias de un mundo
cada vez más inmenso
las dejo en los andenes
de las estaciones.
En los trenes caben tantos atardeceres,
tantos amaneceres y tantas noches...
Yo, aquí;
volando sobre
una vida de railes y traviesas
llena de bifurcaciones y traqueteos,
que conduce casi a donde quieras...
Yo, aquí;
en este tren que se aleja de tanto,
que se acerca a tanto...
Vivir, en el viaje hacia uno mismo;
recordando las paradas
y preguntándose por las siguientes.
Una voz entrecortada me desea "Bon voyage"





miércoles, 28 de enero de 2015

Munich


Sumando las edades
del cielo gris, la curva
de una nota repetida 
sonó en Munich.


Extraña esa paz,
extraña esa quietud violenta
que vaga por las aceras
mientras la nieve cae en silencio.
Había tanto en cada huella 
que iba dejando...
Ni el blanco del cielo cayendo en remolinos
de la oscuridad vertical
podía borrar ese pasado compuesto.

viernes, 16 de enero de 2015

Pequeños momentos en Nantes...

Noche surrealista y maravillosa. ¿Qué hacen un sudanés, un francés y un español en un irlandes? Pues beber cerveza, aprender francés, inglés, árabe y castellano; y hablar de lo adorable que es la chica de la mesa de en frente, la de azúl.

martes, 13 de enero de 2015

Los laberintos de la noche siempre encierran  toda esa amalgama de contradicciones  que descienden en virutas de desidia desde alguna esquina de la (sin) razón, incapaz por lo visto de funcionar llegada cierta hora y/o ciertos momentos. Es cuando el alma se diluye en el estanque, cuando todo aflora y todo es frenético al mismo tiempo que pausado, debido quizás al cansancio. Toman todas direcciones, son un vortice. No sabes que sentir, solo sabes que en parte te sientes un poco tonto; porque a veces todo lo que crees ser es contradictorio y caótico, y pese a eso no puedes dejar de ver cierta belleza en esa bomba de relojería, en esas corrientes eléctricas que sacuden el alma y la zarandean fuera de control. Y de vez en cuando es bueno dejar que se pierda.

En los laberintos de la noche Selene juega con el horizonte, y Cronos me sorprende una vez más, desbocado en mis instrospecciones nocturnas... Hasta que el sueño vence los impulsos y todo queda en off.


jueves, 1 de enero de 2015

Un País de Cuento

No esperaba comenzar tan pronto el año en el blog, pero no quiero dejar de compartir por aquí, lo que me parece ya  una de las obras maestras del humor español, y con la que cerré el año de una manera bastante divertida. No solo porque me hizo reir, sino porque es realmente original la manera en la que se dibujan muchas realidades de este país. Merece la pena verlo de principio a fin. Y quizás, aunque no es lo mejor de todo, me quedo con el maravilloso ese maravilloso final en el que Jose Mota nos hace ver el lado positivo de las cosas ;) 500 risas merecen la pena.