lunes, 19 de octubre de 2015

Aún a riesgo de que parezca un lamento
escribo invocando un abrazo improvisado,
o de que me describan en cuatro lineas
sin guardar la ropa.
La guardia continua en soledad
y hace la vista gorda
en una estación
por donde pasan trenes sin parada.
Una señal,
aunque sea solo un amago de brisa
que traiga el despertar
de lo que era otra vida.


sábado, 10 de octubre de 2015

Desajuste

Hablando de desfase,
del desfase de esperar
un cruce de circunstancias en tu boca,
del de tus piernas formando
una escalera al cielo,
de tu sonrisa bifurcando
la razón.
Y dejar que tu pulso acelere
un estallido en las sombras...
Pero un momento,
me he perdido.
Volvamos al principio.

jueves, 24 de septiembre de 2015

En la estación de Chamartín.

   Una lusófona despistada se acerca al guardia de la consigna para preguntarle como va la cosa.
   - No la entiendo ni torta, señora -alcanza a decir el castizo securata.
   La lusófona, despistada ante la elocuencia de su interlocutor, se marcha diciendo:
   - Muito obrigada, muy amable...

Espero que al menos el señor entendiera eso...

lunes, 21 de septiembre de 2015

Una vez más...

El amanecer empieza a dibujar
una tierra que ya queda atrás...
Mis circunstancias y yo,
facturadas en turista,
vuelan ya hacia Castilla
empujadas por un suspiro
del viento de poniente.
Atrás queda, taciturna,
la ciudad de las palmeras;
y el horizonte se abre
al camino del tren.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

En la sala de espera.

No se quien es él/la que se encarga de "amenizar" la sala de espera del dentista, pero desde luego no hace mucho por procurarme algo interesante mientras espero que el dentista cumplimente su revisión anual con un "todo está bien". En la salita de este viejo edificio hay una mesa en el centro llena de revistas del corazón apiladas anárquicamente. En la televisión siempre hay alguna tertulia de las de telecinco, o derivadas. La atmósfera de la salita, enfocada por lo visto a señoras a las que inquietan estos menesteres, invita a la banalidad y al marujeo. Confieso que a veces me entran ganas de coger revistas y plasma y tirarlos por la casi siempre abierta ventana que da a la calle. Suerte que el libro que suelo llevarme me disuade de hacerlo y consigue enredarme entre palabras más propensas a transmitir algo más interesante. No obstante, si hay por aquí algún encargado de proveer a las salas de espera de material lúdico, le invito a que reconsidere su contenido.

lunes, 31 de agosto de 2015

La danza.






El día que descienda
por los peldaños bajo el mármol reluciente
y entre las paredes de cal,
podré decir que bailé con cada pálpito,
que retuve cada instante
mientras Chronos esculpía
los días y las noches.
Ese día evocaré el sol de poniente
y una playa sin nombre
en un lejano hueco de reminiscencias.
Ese día.
Porque la danza continua...

lunes, 6 de julio de 2015

Nantes desde la distancia.

   Hace ya varios días que regresé, y aún me acuesta habituarme a todo lo que me rodea aquí. Cosas, ambiente, personas, olores... Todo me resulta tan familiar como lejano; y tengo la sensación de haber venido de la luna.
   Mi estancia en Nantes ha sido una experiencia tan extraña como enriquecedora, de las que lo que más valoro es lo que aprendido durante esos meses. A veces me quejaba de que la gente de aquí era demasiado de una manera y allí demasiado de otra. Si estaba en Francia a veces me parecía la gente algo distante, a veces demasiado informal u otras demasiado educada; y en España a veces la gente me parecía demasiado informal o que hablaba demasiado alto. Con el tiempo y la perspectiva que te da vivir en dos sitios tan diferentes, lo que mejor y más he aprendido es que en cada lugar y en cada cultura las personas tienen sus cosas, una manera de mirar la vida o de comportarse en sociedad. Y tal vez no sea ni bueno ni malo; tal vez es que solo seamos diferentes porque el mundo es diferente (por suerte =) )
   Ha habido malos y buenos momentos, pero no me arrepiento de nada pese a que en algunos momentos tuviera dudas. Empatizar con gente de un países distintos, aprender a desenvolverme en otro país o mantener una conversación en otro idioma mientras me tomo una cerveza con alguien son experiencias muy valiosas como para permitirme quejarme de algo. Ahora, desde la distancia, ya solo queda recordar y no olvidar lo aprendido.

Nantes, tu vas me manquer... À la prochaine!