domingo, 12 de junio de 2016

Bel Ami

 "Cuando llegó al umbral descubrió a la muchedumbre amontonada, un gentío negro, rumoroso, congregado para verle, reunido por él, por Jorge Du Roy. El pueblo de París le contemplaba y le envidiaba.
   Después levantó la mirada y descubrió en la lejanía, al otro lado de la Plaza de la Concordia, la Cámara de los Diputados. Y le pareció que iba a dar un salto desde el pórtico de la Madeleine al pórtico del Palacio de Borbón."

                                                                 Bel Ami, de Guy de Maupassant.

   
   A pesar de la horrible traducción, he disfrutado bastante la novela de uno de los que para mí es de los más grandes de la literatura francesa. Bel Ami no es solo la historia de un cretino, es la historia de como la mediocridad triunfa en un mundo tan hipócrita. Aunque Maupassant negó que fuera una crítica a la sociedad parisina de su tiempo, creo que al menos si lo es a una parte de las dinámicas que imperaban en el Paris de finales del siglo XIX, una auténtica jungla en la que abrirse paso a través de las apariencias y las relaciones que puede ser perfectamente extrapolable nuestro tiempo; un tiempo de la contemporaneidad que a veces parece haber olvidado los ideales con los que empezó a cabalgar en 1789.

sábado, 28 de mayo de 2016

Tarde en la playa.

Esta tarde de mayo
huele a mar y a Tramontana,
las olas muerden la playa,
adormecen la prisa
en la arena.
Esta tarde de mayo
los remolinos de espuma blanca
mecen las huellas
de mis pasos grises
al pie del cielo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Algún lugar necesario.



Al borde del acantilado
el mar rompía la tarde
y el viento abatía
las máquinas y la prisa.
El mundo era
una nota salvaje,
un contraste eterno
y un acertijo a solas
con el manto del cielo.
Allí los dioses caminaban
en forma de bruma
entre personas de barro
y la naturaleza
se confundía con los
caminos de la humanidad.
Una fuerza primitiva y vital
espoleaba la percusión de un pueblo.
Y viceversa.
En esa amalgama
de energías desbordadas
y voces sin reprimir;
eramos libres.

jueves, 21 de abril de 2016

Retazos de una historia cualquiera.

Dejo por aquí el comienzo de un breve relato que escribí hace unos días: Una historia cualquiera.

   Que las mujeres interesantes estaban todas emparejadas parecía algo casi empíricamente demostrable; o esa era al menos el panorama que se me dibujaba con treinta años recién cumplidos. Pero no nos engañemos, tuve mis oportunidades y mis amores perdidos tiempo atrás. Solo que no te das cuenta hasta que pasa el tiempo. Una mañana te levantas al lado de la última sin poder evitar preguntarte que estás haciendo con tu vida; y claro, es entonces cuando echas de menos momentos que generalmente asociabas a otras personas. Y echas de menos a esas personas. Y te sientes tonto por añorar eso tanto tiempo después.

lunes, 28 de marzo de 2016

Una nube sobre
el mar de piedra
y mi mirada fugitiva otra vez
agitando un pañuelo blanco.
Salmantica;
suspiro breve, nota intensa
y castillo de experiencias;
desaparece en un parpadeo
apenas más largo
que un relámpago.

jueves, 11 de febrero de 2016

Noche en Ciudad Rodrigo

Esta noche ha florecido
una rosa de infamias
al pie de la muralla.
Esta noche la hermana bastarda
de Virtudes riega el jardín maldito
con el espíritu del vino,
las sombras bailan
en las curvas de la vida
y el carnaval tiene una prorroga
en el sueño despierto.
La filarmónica del subconsciente
ha traicionado a Virtudes,
abandonada ya al beso
de la bruma escarlata.
Su reflejo ebrio
danza en la piedra,
la madrugada
ya herida de muerte
es una hoguera alimentada
por la locura,
y ella...
Ella es una curva de abismos,
una controversia estadística,
una luna creciente desafiando
a la aurora.
Mágica, soberbia, mítica;
Virtudes recoge
el testigo de la rosa.

jueves, 4 de febrero de 2016

¿Qué apagó la llama
que prendía la noche
en tu piel?
Tus miradas, huidizas
quedaron en esencias fugaces,
diseminadas a orillas del Tormes,
como en una patente sin nombre.
La escucha quebró
el canto dormido
en este invierno
con careta de primavera.
Y la tarde no rompe
tu recuerdo
ni se esconde el horizonte
tras la niebla.
Porque aquí solo queda allí,
en las posibilidades infinitas
de los trazos del camino machadiano
que voy a dibujar.