miércoles, 2 de diciembre de 2020
El día en que te vea
jueves, 26 de noviembre de 2020
1914
Las banderas se agitan tanto
como una extraña tempestad de verano
golpeando los tambores de guerra
que vibran en el cielo de las ciudades.
En los hormigueros de Europa
millones de orgullosas hormigas
bailan la muerte sin saberlo
borrachas de nación y patria.
La falsa mística de la gloria
parte en trenes abarrotados de una música irreal
que ahoga la voz de Jean Jaures
en la pólvora y la ignorancia.
Nadie ve aún las ratas mordisqueando los cadáveres
en las sórdidas trincheras
ni las cortinas de gas mostaza
sobrevolando los ahogos y llantos
de los impecables uniformes de colores.
Después de tanto dolor e hipocresía
el mundo no volverá a ser el mismo
pero todavía imperios y naciones
burgueses y obreros
sueñan el sueño de unos héroes
que en realidad no existen
que no existirán nunca
más allá de la prensa, los monumentos o el cinematógrafo.
El choque comienza.
La pesadilla es real.
1914
1915
1916
1917
1918
sábado, 21 de noviembre de 2020
Poema corto para Magda
esculpida de luna y letras,
martes, 17 de noviembre de 2020
viernes, 13 de noviembre de 2020
Es extraño y a la vez normal, pero a veces coincides en el espacio y en el tiempo con personas con las que estableces vínculos muy fuertes casi sin querer, personas que en ocasiones están lejos pero se sienten muy cerca. Sin embargo, creo que nunca antes había percibido algo así con alguien que está en la otra punta del mundo. Tampoco tenía, desde hace mucho tiempo, esa extraña certeza de que todo encaja TANTO con otra persona (¡Encajan hasta nuestras diferencias!). Y es agradable darse cuenta de ello, de que hay gente tan maravillosa como Magda con la que se puede compartir TANTO: camino, aprendizaje y una gran ternura.
martes, 8 de septiembre de 2020
martes, 21 de julio de 2020
Mirar este horizonte
es mirar por el retrovisor
de las páginas de mi vida,
escritas en ese hueco familiar
que se dibuja de luz
entre la montaña y el mar,
entre cada uno de mis yos.
los vientos de levante y poniente
seguiran meciendo
-en susurros o a gritos-
el tiempo de esta esquina esquiva
adormecida en las tardes de verano,
besada por cielos de fuego.