martes, 29 de agosto de 2017

Hoy, septiembre juega al escondite
en la ciudad rota,
levantando el polvo acumulado
en las trastiendas de la memoria.
Hoy, septiembre susurra una brisa
de tierra mojada
en otro cielo.

domingo, 2 de julio de 2017

Tres veleros que navegan
por el mar nocturno
empujados por el viento del deseo.
Tres veleros con bandera carpe diem
de distinta procedencia
con distinto rumbo.
Tres veleros que sueltan amarras
que rompen la noche
a toda vela.

domingo, 18 de junio de 2017

No queda nadie al otro lado del salón,
solo pueblan las paredes retratos ausentes
que van perdiendo el color
por el paso del tiempo.
Con la copa en la mano,
y aún con el traje de gala
hecho jirones,
repaso sus rostros.
Algunos me lanzan
una sonrisa nostálgica
desde más allá del cielo.
Otros se han dado la vuelta
y -de espaldas- se alejan
por caminos de reminiscencia
en paisajes de leyenda.
No queda nadie,
y pintado está el salón
de luces y sombras
como pintada está la noche de luna.
No queda nadie
ni murmullo
ni música
ni juegos en la madrugada.
Solo historias y retratos
que pueblan el óxido
de la memoria.
Pero mañana será otro día,
mañana me cambiaré,
tenderé mis papeles al sol
y pondré otro disco.
Mañana, en el recibidor,
pintaré claroscuros velados
por el tono de las cosas sin nombre.

martes, 23 de mayo de 2017

¡Que alivio el cielo
y la brisa de levante
corriendo sobre mi piel!
Allí al fondo,
en algún rincón
entre el mar y la puesta de sol,
el hormigón dibuja
aristas y centros comerciales:
Las cuevas de nuestra civilización.
La atmósfera ya está
cargada de luces al entrar,
y la anónima música
programa los pasos,
la respiración, la vida.
Es el ritmo de las cosas,
del dinero que vuela
sobre el suelo pulido y reluciente
de la gran superficie.
No cantan los pájaros,
solo las cajas registradoras
con cada código de barras,
con cada cierre y apertura,
con cada céntimo que absorben .
No canta la guitarra
bajo la luna,
solo el último éxito,
solo el repetitivo ritmo comercial,
solo el impersonal sonido
de una mesa de mezclas
bajo un techo opaco.
Me asomo a los escaparates
como quien se asoma al precipicio
de la vida,
y solo veo reflejado
un ser que en realidad no es yo,
encerrado en un mundo de brillos,
caras sonrientes
y siluetas de vanidad,
un mundo que en realidad no existe.
Por eso...
¡Qué alivio la música bajo el cielo!

domingo, 7 de mayo de 2017

Quisiera no asomarme a esta ventana
que da un pozo,
quisiera asomarme a tus ojos,
y respirar tu aire,
vagar por la curva espacio temporal
de tus labios infinitos.
Quisiera sentir que en este mundo
de pantallas y cajeros automaticos
hay algo tan auténtico
como tu mirada acorralándome
en una habitación
con vistas a la vida.

martes, 2 de mayo de 2017

La noche va trepando por la enredadera
de tus cabellos,
y tú, nota perdida, música misteriosa,
llama que baila en la brisa,
vas envolviéndome en tus pupilas de miel.
Despacito, deteniendo el tiempo.

sábado, 8 de abril de 2017

   A veces, leyendo a Isabel Allende no solo nos sumergimos en ese mundo llamado América Latina, sino que también podemos vernos culturalmente reflejados en un espejo de realidades paralelas.

"Tantos años de tiranía no habían acabado con la oposición, algunos sindicatos funcionaban en la sombra, los partidos políticos habían sobrevivido fuera de la ley y los estudiantes no dejaban pasar un día sin manifestar su descontento. Aravena sostenía que las masas nunca habían determinado el curso de los acontecimientos en el país, sino un puñado de atrevidos dirigentes. La caída de la dictadura, pensaba él, se daría por un consenso de las élites, y el pueblo, acostumbrado a un sistema de caudillos, seguiría por el camino que le señalaran."

                                                                       Eva Luna (Isabel Allende)